Actuamos de forma mecánica y con anterior programación, sin botones y sin sangre.
Ya me he leído todas las instrucciones y me gustan, me gustan todas las funciones, pero me gustaban más cuando las acababa de leer, cuando iba por la mitad del libro y la otra mitad era desconocida, sobre todo porque me parece injusto que mi manual aún este por la segunda página, empezando por "Cosas que quiero que sepas sobre mí." y el último y casi indescifrable capítulo "Lo que te haría romper nuestra rutina."
Es injusto que tú me lo hayas entregado con los ojos vendados y todas las páginas arrancadas clasificadas en su respectiva sección, y que yo no arranque páginas porque no pienso dártelo, te lo leo de vez en cuando, saltándome las partes malas y soeces, excepto las que considero que me dan un curriculum interesante.
No pensé que llegarías a quererme tanto, ni que yo desconfiaría tanto de alguien aún sabiendo que me ha entregado su certificado de Mátame si quieres.
Soy una tortuga con demasiado caparazón, o demasiado pasado, que no sabe por donde empezar.
¿De quien es la culpa? ¿Del manual cerrado, o del manual demasiado abierto?