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jueves, 26 de enero de 2017

No sé si es amor

No sé si es amor,
esto que me hace daño,
esto que me enfurece,
esto que me hace ser pájaro,
Que me hace ser mariposa,
esto que me desvela y me despierta
a las tantas de la madrugada.
Esto que me pide a gritos que me vaya
que me quede,
que no respire,
y que tome aire.
Esto que me envía a deshacer mi casa,
a hacer las maletas,
a quedarme en casa,
y cerrar la puerta.
Esto que se me clava en la garganta
como una hortiga en la barriga,
como un punzón en el dedo,
y una estaca en el corazón.
Esto que me hace temblar, suspirar,
que me hace tumbarme bajo un olivo,
a pensarte,
a temblarte,
a suspirarte,
y decirte que mi vida es un velero, y tú tal vez seas el puerto.

jueves, 19 de enero de 2017

Catástrofe en los polos

Sentía en frío en la nariz cada vez que tú llegabas, tanto frío que casi me congelo al verte pasar por la estación.
No hagas reales mis pesadillas, porque ya le estoy cogiendo miedo a dormir.
Mi casa se estaba quemando, y cuando llamaron a la puerta deseé que fueras tú quien entrara, y no los bomberos.
Por eso tal vez sigo con una llama dentro del estómago.
La llama es mi fiel compañera, porque es mía, y de nadie más.
Te contaría más secretos, pero creo que tu cajón ya está hasta arriba. Papeles, libros, lápices. Todos ellos se salvan.
Yo me agarré a las sobras que quedan de los hilos que unistes para que pasaran todas tus cargas,
Y yo.
Tenía frío, un calor descomunal, y un sueño agotador, que no me dejaba dormir.
Tenía la casa prendida y el jardín lleno de nieve. Nieve que se cala en los huesos y no me dejaba tener calor.
Y fuego, fuego que ardía en mis entrañas y no me dejaba tener frío.
Lo que tenía era una herida, y quería que tú la curaras.

lunes, 16 de enero de 2017

Todos mis títulos llevan tu nombre.

Pienso que piensas, y es lo peor que puedo pensar. Pienso que piensas que te aburro, que piensas "que chica mas tonta", que piensas en las miles de cosas que me podrían sustituir. Porque soy yo la que las piensa. Y pienso tambien en acabar con nosotros, pero nunca puedo.
Pienso que piensas en acabar con nosotros, pero no puedo pensarlo.
Y pienso en acabar porque se me hace grande la idea de quererte tanto como para prestarte mi piel si tu la mudas, entonces me doy cuenta de que debería quedarme quieta.
Miles de barcos pasan por delante de mi puerto, pero es el tuyo el único que ve el faro, entonces pienso en que eres el único que puede descansar en mi playa y a la vez volar desde ni ombligo hasta ciudades llenas de arte y completarlas aún más con tu espíritu y tus ojos de cristal.
Tú me das la vuelta y yo, que te he abierto paso a todos mis secretos sin pedirte que te quites los zapatos por si los ensúcias, me quedo contemplando el surco de tu pelo por si algún día decides sentarte conmigo en un banco al sur de nuestro país a ver como se nos arruga la piel.
El norte de mi brújula son tus labios, y yo los sigo aunque me lleven hasta arenas movedizas porque tengo la certeza de que tú me sacarás de ellas. Casi siempre me llevan debajo de un almendro a punto de florecer, en el que tu me acarícias el pelo y me limpias el barro de las manos, porque todo está delrevés, pero tú no.
Tú, eres tú, el titulo de todas las cosas que escribo. Veo tu nombre en todas las calles donde nos hemos besado, en todas las calles.
Si alguna vez decidiera pintarte un retrato, dubujaría una bomba de colores y texturas que hacen herizar la piel.
Pienso que debería dejar que me rodeáras con tus brazos más a menudo porque el invierno es largo y tu piel me recuerda al interior de una chimenea.
Entonces recuerdo cuando tu cabeza se apoya debajo de mi cuello y cierras los ojos como si estuvieras durmiendo tras 76 horas sin hacerlo, y me doy cuenta de que mi pieza hace con la tuya un puzzle lleno de incógnitas en el que tu y yo, somos la misma.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Sin explicación

Me ahogo con las sogas que caen cuando llueve, por equivocación, cuando llueve dentro y no fuera. Escucho sirenas de mi posible mal entendido, no estoy muerta, solo me estoy desintegrando. Aun respiro el aire frío que se cuela en mi jersey. Tengo tres huesos rotos mal curados que estorban a mi manera de andar. Ando torcida de un lado a otro. Al borde de los arrecifes.
Estar triste es mi don especial, algunos saben cantar, yo lagrimeo tristeza.
Cada día es un muerto mas en mi esquina, un día gris que hay que pintar. Me han robado mis acuarelas.
Quien los pintará ahora, nadie más tiene pinceles.
Tengo frío, nadie tiene fuego.
Todo el mundo esta apagado, y yo estancada, presa, tendida en una corriente de agua sucia.
Estoy sola en el lugar donde yo lo entiendo todo, nadie mas lo hace.
El resto del mundo esta escrito con incógnitas, y yo para ellos también.

domingo, 11 de diciembre de 2016

La inspiración es la contaminación del alma

Suena un poco riduculo cobijarse en tu recuerdo cada vez que me subo a un autobús, pero era temprano y no necesitaba muchas escusas para dejar que mi mente cobrará el mando de mis pensamientos y cabalgara hacia lugares dónde ya había estado antes, y quería volver, pero no decirlo.
Pensé que la brisa no era más que un aviso de que mirara hacia atrás, hacia el lago profundo donde guardo mis secretos, que he estado toda la noche pensando en el tacto de tu abrigo, y si es áspero yo pensaba en él como si acariciara la hierba mojada que se esconde bajo los rayos de sol que amenazan con deslumbrarte a las cuatro de la tarde.
Pensé en los oscuros antros en los que me perdería si no volvería a usar tus manos, si no volvería a esconderme en tu regazo para no encontrarme a mí. Ya he dejado de buscar pájaros tristes que se caen antes de alzar el vuelo, ahora busco respuestas que me miran desde el otro lado de la habitación deseando que las encuentre, deseando gritar ¡Sí!
Una pradera húmeda es el rincón donde se encuentra mi cabeza, un marco de flores viral en las que juego a arrancar pétalos, hasta que una luz me abrace y me diga que es hora de volver a casa, que se está haciendo de noche y puede empezar a llover, que la lluvia me dará la soledad de la que ando huyendo, y me voy.
Tengo miedo a la oscuridad, el terror nocturno es miedo a la soledad, a estar sola cuando vengan a llevarte consigo monstruos y fantasmas disfrazados de monstruos y fantasmas sin armas de fuego.
Pensé en la ráfaga de viento que se levantaba detrás de tu casa una y otra vez, y giré la cabeza, por fin salí del pantano mugriento y pude ver una oleada cálida en tu ombligo, un trozo de arena mojada, un suspiro desbocado de satisfacción que me traía la vida plena, la tranquilidad en la sombra de un roble, agazapados, con la certeza de saber que puedo volver siempre que quiera.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Julio

Esto sí que son fuegos artificiales. El secreto oculto de como sabían tus besos ha sido descubierto, y es totalmente lo que me temía, fuegos artificiales, los malditos fuegos artificiales de los que habla todo el mundo, con secuelas de añoranza, de que es lo que va a pasar y que es lo que está pasando.
Nadie debería vivir sin los fuegos artificiales.

Mis suspiros deberían enseñarte que cada vez que tus labios rozan los míos, es como si estuvieran hechos de metal y de repente se fundieran con el calor de los tuyos, como si cada beso fuera el primero, con las desesperaciones y las esperas, con las sorpresas y las ganas descargadas en ese preciso contacto en el que yo muero y vuelvo a nacer en cuestión de minutos y como si fuese la primera vez que como después de tres días de ayuna.

Quédate el resto de nuestra existencia cobijado en mi pecho, teniendo tu pelo a la altura de mi barbilla para que me haga cosquillas, total, no hay nada mejor que hacer en esta ciudad.
Tu delicadeza es todo lo que necesito en este momento, tus caricias que parecen la avenida de un océano, tus estilizadas manos tocando mis dedos, tan firmes, y suaves, que se derriten, y yo con ellas.
La comisura de tus labios es donde quiero acabar cada noche, para dormir en ella, y así estar completamente segura  de que no hay otro lugar en el mundo en que me conozca más.
No hay lugar, ni tiempo, ni cosa, ni certeza que pueda llegar a sentir lo que son tus labios cuando los muerdo, ni quiero que lo sientan.
No me importan todas las heridas que puedan llegar a hacerme los fuegos artificiales, ahora solo los estoy contemplando.